Article: Cómo nace un bombón Sideral

Cómo nace un bombón Sideral
Dentro de un bocado pueden encontrarse muchos lugares, personas e historias.
En Sideral, un bombón no comienza cuando templamos el chocolate, preparamos un relleno o cerramos un molde. Comienza mucho antes: en la elección de cada una de las materias primas que formarán parte de él.
Porque así como nos importa saber de dónde viene nuestro cacao, también queremos saber de dónde vienen los ingredientes que lo acompañan.
Todo comienza en el origen
Trabajamos con distintos proveedores de materias primas en Chile, buscando ingredientes que tengan identidad, calidad y una historia detrás.
Pistachos cuidadosamente cultivados, vino Carménère, limón de Pica y otros productos que vamos descubriendo y seleccionando para nuestras creaciones.
Pero no buscamos solamente buenos ingredientes.
Buscamos personas que compartan nuestra manera de entender el producto.
Por eso privilegiamos el trato directo con nuestros proveedores. Queremos conocer quién está detrás de aquello que utilizamos, cómo trabaja, cómo cuida sus frutos y qué relación mantiene con su tierra y con su oficio.
Cuando elegimos un ingrediente, también estamos eligiendo todo lo que existe detrás de él.
Una relación que funciona en ambos sentidos
Hay algo especialmente importante para nosotros: esta elección es recíproca.
Nosotros buscamos productores que respeten sus materias primas y las personas que participan en su proceso. Y quienes trabajan con nosotros encuentran en Sideral esa misma preocupación.
Nuestro cacao tiene un origen que podemos conocer y una trazabilidad que buscamos preservar. Detrás de él también existen productores, territorios, cosechas y relaciones humanas.
Por eso, cuando un productor chileno decide que uno de sus ingredientes forme parte de una creación Sideral, se produce un encuentro entre dos maneras similares de hacer las cosas.
Cuidar el producto. Conocer su origen. Respetar a quien lo hace posible.
Para nosotros, esa relación es parte fundamental del resultado.
Del ingrediente al bombón
Una vez elegida la combinación, comienza un proceso de pruebas.
Probamos proporciones, intensidades, texturas y temperaturas. Algunas ideas funcionan inmediatamente. Otras necesitan cambiar una y otra vez.
A veces unos pocos gramos hacen la diferencia.
El objetivo es encontrar ese punto en que el cacao y el ingrediente que hemos elegido puedan expresarse juntos.
Después viene el trabajo del chocolate: templar, moldear, rellenar, dejar cristalizar y cerrar cada pieza.
Son etapas precisas, pero también profundamente sensoriales.
Observamos el brillo. Escuchamos el quiebre. Percibimos los aromas. Probamos la textura. Y volvemos a probar.
Hasta que ese pequeño bombón cuenta la historia que queríamos contar.
Mucho más que cacao
Ser bean to bar nos permite tener una relación cercana con el origen de nuestro chocolate. Pero creemos que esa filosofía no debería terminar en el cacao.Queremos extenderla a todo lo que hacemos.
Si cuidamos la trazabilidad del grano, también queremos preocuparnos por la procedencia de aquello que ponemos junto a él. Si valoramos el trabajo de quienes producen cacao, también queremos valorar a quienes cultivan, elaboran y transforman nuestros ingredientes en Chile.
La ética no debería estar presente solamente en una parte de la cadena.
Debería atravesarla. Desde quien cultiva hasta quien transforma.
Desde quien crea hasta quien finalmente prueba.
Así nace un bombón Sideral
Un bombón Sideral nace de cacao. Pero también puede nacer de un pistacho, de una uva Carménère o de un limón cultivado en Pica.
Nace de una idea, de muchas pruebas y de horas de trabajo.
Pero, sobre todo, nace de encuentros entre territorios.
Por eso, detrás de cada bombón Sideral queremos que exista algo más que una receta.
Queremos que exista una historia que podamos contar.
